Preguntas para una primera cita que no suenan a interrogatorio
- ¿Qué te ha sorprendido últimamente, para bien?
- Si mañana tuvieras el día libre, sin nada que hacer, ¿qué harías con él?
- ¿Qué cosa te parece un aburrimiento aunque a todo el mundo le encante?
- ¿Qué haces cuando necesitas subirte un poco el ánimo?
- ¿Cuál es tu mejor talento inútil, de esos que no sirven absolutamente para nada?
- ¿De qué podrías hablar durante horas si alguien te diera pie?
- ¿Dónde te sientes más tú: en la ciudad, en el campo, al lado del agua, en la cocina?
- ¿Qué peli o serie has visto tantas veces que ya te la sabes de memoria?
Todas tienen algo en común: no se contestan con un "sí", un "no" ni una sola palabra. Te sacan una historia, y una historia dice mucho más de alguien que diez datos sueltos.
Inicios ligeros, o cómo romper el hielo sin tensión
Una primera cita ya pone bastante nervioso de por sí, así que no arranques por lo hondo. Lo que mejor funciona es algo que haga reír o pensar a la otra persona antes incluso de que os sentéis del todo. Un comentario sobre el sitio donde estáis siempre viene bien: "¿es tu primer café aquí o ya tienes tu mesa de siempre?". O cualquiera de las preguntas ligeras de arriba.
La idea es que la conversación eche a andar, no enterarte de todo de golpe. Las preguntas ligeras tienen otra ventaja: una charla relajada se va sola hacia lo interesante, sin que tengas que empujarla. Cuando los dos vais entrando en calor, las preguntas más profundas llegan solas.
Preguntas que revelan el carácter, no el historial
El historial son datos. El carácter es cómo cuenta alguien esos datos. Si quieres hacerte una idea de con quién estás, pregunta por decisiones y reacciones, no por fechas y lugares.
- ¿Qué te ha sacado de quicio hace poco, aunque ahora te dé la risa?
- ¿Qué echas de menos de cuando eras pequeño?
- ¿Qué decisión has tomado últimamente con la que te has quedado a gusto?
- ¿Cuándo fue la última vez que cambiaste de opinión sobre algo importante?
- ¿Qué suele malinterpretar la gente de ti al principio?
Esta última es buenísima, porque enseña si alguien sabe reírse de sí mismo. Una respuesta tipo "que soy distante, cuando en realidad solo tardo en soltarme" dice más que un discurso entero sobre sus aficiones.
Preguntas sobre pasiones y valores, sin ponerse solemne
No hace falta soltar un "¿cuáles son tus valores?" - eso suena a encuesta y nadie lo contesta con naturalidad. Mejor entrar de lado, por aquello que de verdad mueve a una persona.
- ¿Qué te ha enganchado tanto últimamente que perdiste la noción del tiempo?
- ¿Hay algo que estés aprendiendo, o que te gustaría aprender, solo por ti?
- ¿El trabajo o la vida de quién admiras, aunque tú no la quisieras para ti?
- ¿Qué es un lujo para ti, y no tiene por qué ser uno caro?
De las respuestas a estas preguntas va saliendo una persona entera: qué valora, en qué gasta su tiempo, qué le emociona. Y todo sin una sola pregunta que suene a proceso de selección.
Señales de alarma a las que conviene prestar oído
Una primera cita también es el momento de fijarse en cómo responde alguien, no solo en lo que dice. Cosas que vale la pena captar:
- De cada ex dice que estaba "loco". Si todas sus parejas anteriores tienen la culpa, hay un denominador común.
- No te hace ni una sola pregunta. Una conversación en la que solo preguntas tú no es una conversación.
- Trata mal al personal. Cómo se porta alguien con un camarero dice más que cómo te trata a ti en la primera hora.
- Cada cosa que cuentas le sirve de excusa para volver a hablar de sí mismo.
Ninguna de estas cosas por separado es una sentencia. Pero si se juntan varias, toma nota.
Qué es mejor dejar para otro día
Hay preguntas que no es que estén prohibidas, es que llegan demasiado pronto. Acorralan a la otra persona antes de que se haya soltado siquiera.
- Los ex, con pelos y señales. "¿Por qué lo dejasteis?" en una primera cita es una invitación a hurgar en heridas ajenas. Deja que salga solo, más adelante.
- El sueldo y el dinero. "¿Cuánto ganas?" suena a verificación, no a curiosidad.
- Planes de hijos y boda. Preguntar "¿cuántos hijos quieres tener?" en el primer café espanta más de lo que acerca. Para eso ya habrá tiempo cuando exista un "nosotros", y no un "yo y un desconocido".
- Preguntas trampa para ver si alguien "pasa la prueba". Una cita no es un examen.
Regla sencilla: si una pregunta sirve para juzgar a alguien, déjala. Si sirve para conocerlo, hazla.
Hacia dónde va la cosa cuando avanza
Una primera cita tiene una sola misión: deciros si los dos queréis una segunda. No hace falta salir de ella con un informe completo del otro. Las buenas preguntas no son un interrogatorio, son una manera de que la otra persona se sienta con curiosidad y digna de curiosidad.
Y cuando unas cuantas citas se convierten en algo más y de verdad quieren conocerse a fondo, hay una forma bonita de hacerlo. Hicimos Privé - un juego para dos en el que cada uno responde por separado a las mismas preguntas y luego ven dónde se encuentran sus respuestas. Más de 100 preguntas, y la primera ronda es gratis. Es un paso para más adelante, no para el primer café. Si quieren más ideas de conversación cuando ya sean pareja, échenle un vistazo a las preguntas para parejas.