Qué hacer cuando se aburren en pareja (sin salir de casa)
Juegos que no necesitan nada
Lo mejor contra el aburrimiento no pide tablero ni app. Con ustedes dos y un par de minutos sobra.
- ¿Qué prefieres? Por turnos se lanzan disyuntivas: una semana sin móvil o sin café, volar o volverte invisible, saber el día de tu muerte o no saberlo jamás. Cuanto más absurda la pregunta, mejor entra la conversación. Tras unas rondas empiezan a salir solas las preguntas de verdad.
- Veinte preguntas. Uno piensa en una cosa, una persona o un sitio. El otro lo adivina haciendo solo preguntas de sí o no. Tonto de explicar, pero se les va media hora sin verlo venir.
- Mímica sin papelitos. Una peli, una canción, un recuerdo de los suyos. Sin objetos, sin reloj, solo el gesto y las risas.
- Dos verdades y una mentira. Cada uno suelta tres cosas sobre sí mismo, una inventada. El otro pesca cuál. Llevan años juntos y aun así igual descubren algo nuevo esta noche.
Ideas espontáneas en casa
No todo tiene que ser un juego con reglas. A veces basta con hacer algo de siempre de una forma que nunca hacen.
- Cata a ciegas de lo que pille en la nevera y los armarios. Uno cierra los ojos, el otro le acerca la cuchara. A adivinar.
- Pongan la canción de cuando se conocieron y tiren del hilo de qué pasaba entonces. Una canción saca más recuerdos que una hora hablando de nada.
- Levanten la torre más alta posible con lo que haya encima de la mesa. Tazas, el mando, libros. ¿Una tontería? Sí. ¿Funciona? También.
- Cine en casa con una regla: la peli la elige quien pierda a piedra, papel o tijera al mejor de tres.
- Una lista de diez cosas que quieren hacer juntos este año. Sin filtro, sin mirar el bolsillo. Escribirla suele ser más divertido que la noche entera.
Algo nuevo gastando poco
El aburrimiento casi siempre viene de repetir lo mismo, no de que falte dinero. Un cambio chiquito basta para que la noche se sienta otra.
- Cocinen juntos algo que no hayan hecho nunca, con lo que tengan en la cocina. Sin receta, a ojo. Da igual cómo salga; lo que cuenta es hacerlo a dúo.
- Intercámbiense favoritos por una noche: tú le enseñas tu serie o tu disco, su pareja el suyo. Cada uno se asoma a lo que le gusta al otro y de lo que casi nunca hablan.
- Reto de dibujo: los dos se retratan a la vez en tres minutos, sin mirar el papel. Risa garantizada con el resultado.
- Planeen el viajazo al que no van a ir. El mapa, los precios, el plan del día. La mitad de la gracia de un viaje está en imaginarlo.
Cómo convertir una noche sosa en una noche de los dos
La diferencia entre una noche que se va en el móvil y una que van a recordar es una sola cosa: alguien tiene que dar el primer paso. No esperen a que al otro le entren las ganas. Suelten la pregunta, pongan la canción, acerquen la cuchara con los ojos cerrados. El aburrimiento se evapora justo cuando uno de ustedes deja de esperar.
Lo segundo: los móviles, lejos. No es por ponerse reglas, es que cuesta meterse en algo de los dos si cada minuto se les escapan a una pantalla. Boca abajo, o directamente en la otra habitación.
Y no se lo tomen como una misión. No tienen que salvar la noche con un planazo. Un juego, una pregunta, un "te acuerdas de cuando" ya hace que sea más interesante que hace un minuto.
Si no se les ocurre nada ni tienen nada a mano, un juego para parejas funciona directo desde el móvil. En Privé responden por separado a las mismas preguntas y luego ven dónde se cruzan sus respuestas. La primera ronda es gratis y dura unos minutos. A veces es justo lo que hacía falta para que la noche tome un rumbo que no veían venir.
Si buscan ideas para más adelante, no solo para esta noche, asómense también a qué hacer en pareja en casa - ahí hay un repaso más largo, desde noches caseras hasta pequeños rituales del día a día.