Reto de citas de 30 días: 30 ideas de cita para reavivar la chispa
Cómo funciona el reto de 30 citas
La idea es casi demasiado simple, y justo por eso funciona. Cuando tienen la lista preparada, desaparece el momento más espinoso de cualquier cita: ese "¿y ahora qué hacemos?". En lugar de negociar a las ocho de la tarde del viernes sobre quién tiene la mejor ocurrencia, agarran la lista y eligen. Así la noche se libra del peso de planear, y planear es lo que mata casi todas las citas antes de que empiecen.
Lo segundo es la variedad. La lista mezcla noches en casa con salidas, citas gratis con otras de unos pocos euros, perezosas con activas, seguras con algo más atrevido. De ese modo no se quedan atascados en un único patrón. La pareja que siempre pide la misma cerveza en el mismo bar termina de pronto en una clase de baile, y la pareja casera acaba en una ruta de montaña. Ese cambio de ritmo es lo que hace que vuelvan a mirarse de verdad.
Las reglas son pocas:
- Acuerden el ritmo al principio - una cita por semana también es un reto, solo que más largo que un mes, y no pasa nada.
- Túrnense para elegir - una la elige ella, la siguiente él, para que nadie cargue con todo.
- Móviles guardados durante la cita - no es una cita si los dos están pegados a la pantalla.
- No tachen casillas por tacharlas - 18 citas de verdad valen más que 30 a medio hacer.
30 ideas para una cita
La lista va agrupada para que les sea fácil ajustar la cita al ánimo y al tiempo que tengan. No hace falta ir en orden - salten entre los grupos según les apetezca.
Citas en casa (cuando ninguno quiere salir)
- Cocinen juntos un plato que ninguno de los dos haya hecho jamás.
- Noche de cine de verdad - manta, palomitas y los móviles en la otra habitación.
- Cata a ciegas - uno compra cinco bocaditos, el otro adivina con los ojos vendados.
- Saquen fotos viejas y cuéntense historias que el otro no conoce.
- Armen una lista de canciones de "nuestros primeros años" y escúchenla entera.
- Spa casero - baño caliente, un masaje de espalda, cero prisas.
- Una noche de juego para dos: responden por separado a las mismas preguntas sobre el otro y luego ven en qué coinciden y qué les pilla por sorpresa.
Citas fuera
- Busquen una cafetería donde nunca hayan puesto el pie y quédense dos horas.
- Una cena de una cocina que aún no hayan probado juntos.
- Un paseo nocturno por una zona que solo conocen de pasada.
- Vayan a un concierto, a un monólogo o al teatro juntos.
- Un mercado un sábado por la mañana - café, desayuno y ritmo lento.
- Una galería o un museo, y después una charla con vino sobre lo que les removió.
Citas gratis
- Amanecer o atardecer desde un buen mirador.
- Un picnic en el parque con lo que tengan en la nevera.
- Un paseo largo sin rumbo en el que solo hablan.
- Una noche de estrellas - manta, té caliente y el cielo.
- Hagan de turistas en su propia ciudad, con la cámara del móvil.
- Lean el mismo libro, cada uno su ejemplar, y comparen sensaciones por la noche.
Citas activas
- Una caminata o una ruta más larga fuera de la ciudad.
- Un entrenamiento o un baño en la piscina juntos, y luego algo rico de comer.
- En bici hasta un sitio nuevo - lleguen a un lugar que ninguno haya visto.
- Prueben una clase de una sola noche de algo nuevo: baile, cerámica, cocina.
- Un rocódromo o una bolera - piquecillo tranquilo, sin presión.
Citas más atrevidas
- Cada uno apunta tres cosas que le gustaría probar juntos algún día, y luego intercambian las listas.
- Una noche sin ropa y sin plan - solo ustedes dos, velas y tiempo.
- Díganse por escrito una cosa sincera que llevan tiempo sin decirse en voz alta.
- Recreen su primera cita con toda la fidelidad que puedan.
Citas de temporada
- Algo que pegue con la época del año - trineo y vino caliente en invierno, un lago en verano, el bosque en otoño.
- Planeen juntos una pequeña escapada de fin de semana, aunque sea una sola noche cerca de casa.
Cómo no rendirse a mitad de camino
Casi todos los retos se apagan hacia la décima cita, cuando se desinfla la primera chispa de motivación. Algunas cosas ayudan a llegar al final.
Reserven una noche fija. Si la cita tiene su hueco en la semana, pongamos todos los jueves, no hay que reinventarla cada vez, y ese "nunca encontramos el momento" es justo la frase que más las hunde. Tengan la lista a la vista - en la nevera o en las notas del móvil - y vayan tachando lo que ya hicieron. Ver cómo desaparecen las casillas motiva más de lo que parece. Y no se castiguen por un parón. Si se les escapa una semana, simplemente retoman la lista, no vuelven a empezar de cero. El reto no está para estresarlos. Está para que vuelvan a pasar tiempo juntos con una idea entre manos.
Si una noche de verdad no tienen energía para salir, agarren una cita de casa del principio de la lista. Para eso están ahí.
Por dónde empezar esta noche
No esperen al primer día "perfecto". Elijan de la lista una cita que encaje con esta noche y háganla, sin darle más vueltas. Si prefieren empezar con calma, sin pisar la calle, una buena puerta de entrada es Privé - un juego para dos en el que responden por separado a las mismas preguntas sobre ustedes y sus deseos, y luego ven dónde se cruzan sus respuestas. En las preguntas más atrevidas solo se revela aquello a lo que ambos dijeron "sí". La primera ronda es gratis y dura unos minutos. Es una forma estupenda de calentar la conversación antes del resto del reto.
Para más noches tranquilas, échenle un ojo a nuestra selección de ideas para una cita en casa. Y luego agarren la lista de 30 y arranquen - la mejor cita es la que de verdad hacen, no la que se quedan planeando.