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Del blog

Preguntas divertidas para parejas (para romper el hielo)

Las mejores preguntas divertidas para parejas sacan algo que no veían venir y los dejan riéndose juntos del resultado. La risa los relaja y los acerca más rápido que cualquier conversación seria, una noche así no cuesta nada y les deja una anécdota que van a contar a sus amigos durante años. Empiecen por estas ocho, que nunca fallan:
  • Si yo fuera una verdura que tuvieras que servir en la cena, ¿cuál sería y por qué?
  • ¿Cuál de mis costumbres diarias se ve más ridícula desde afuera?
  • Si tuvieras que describirme con un solo meme, ¿qué meme sería?
  • ¿Qué apodo le pondrías a nuestra relación si fuera un equipo deportivo?
  • ¿Qué harías si mañana despertaras dentro de mi cuerpo todo el día?
  • ¿Qué animal refleja mejor cómo me comporto antes del café de la mañana?
  • Si grabaran un reality sobre nosotros, ¿cómo se llamaría nuestro episodio?
  • ¿Qué cosa que hago les da risa en secreto, aunque finjan que les molesta?

Más abajo tienen toda la reserva: dilemas imposibles, preguntas sobre sus meteduras de pata, hipótesis absurdas y un set aparte para una cita doble o una fiesta.

Hipótesis absurdas de "¿y si...?"

Estas preguntas no tienen ningún sentido, y de eso va la cosa. Cuanto más tonta la respuesta, mejor, y lo más gracioso es ver a la otra persona calcular muy en serio a qué perro nombraría presidente.

  • Si pudieras tener un superpoder inútil, ¿cuál sería el más inútil de todos?
  • Si los animales hablaran, ¿qué especie sería la más insoportable?
  • Si tuvieras que comer una sola cosa el resto de tu vida y yo elijo cuál, ¿confías en mí?
  • Si nuestra relación fuera una vela aromática, ¿cómo se llamaría ese aroma?
  • Si pudieras borrar de la historia uno de tus cortes de pelo, ¿cuál se va?
  • Si tus pensamientos sonaran en voz alta por la radio, ¿en qué emisora estarías?
  • Si tuviéramos un solo robot en casa, ¿qué única tarea haría para siempre?

Sobre sus meteduras de pata

Aquí está la mina de oro, porque el material ya lo tienen, solo hay que desenterrarlo. Lo recuerdan los dos a la vez, así que cada respuesta enciende la siguiente.

  • ¿Cuál fue tu peor intento de impresionarme al principio?
  • ¿Qué hice en nuestra primera cita que casi te hizo salir corriendo?
  • ¿Cuál de nuestras compras en común fue un fracaso de manual?
  • ¿Qué regalo mío fingiste que te encantaba?
  • ¿Cuándo fue la última vez que nos perdimos en algún lado de forma tan tonta que dio risa?
  • ¿Qué dije dormido que más te hizo reír?
  • ¿Cuál de nuestros "geniales" ahorros terminó saliéndonos carísimo?

Dilemas imposibles

Preguntas en las que toca elegir un bando y defenderlo. La gracia llega cuando los dos empiezan a negociar las condiciones en vez de simplemente responder.

  • ¿Preferirías que yo siempre dijera la verdad sin filtro, o que siempre fuera demasiado amable?
  • Si pudiéramos quedarnos con un solo recuerdo en común, ¿por cuál pelearías?
  • ¿Preferirías pasar una semana sin teléfono o sin café, con la mano en el corazón?
  • Si nos cayera un montón de dinero, ¿cuál sería tu primera decisión tonta que lo confirme?
  • ¿Preferirías que todos nuestros amigos supieran todo de nosotros, o nada de nada?
  • Si tuviéramos que intercambiar trabajos por un mes, ¿quién se rendiría primero?

Para una cita doble o una fiesta

Estas guárdenlas para cuando son un grupo grande. Funcionan de maravilla si cada pareja responde por su cuenta y el resto adivina quién dijo qué, porque casi siempre se equivocan justo donde más gracia tiene.

  • ¿Qué pareja de la mesa se perdería más rápido en una ciudad desconocida?
  • ¿Cuál de los dos finge escuchar más seguido?
  • Si las parejas jugaran a las mímicas por dinero, ¿quién perdería la plata?
  • ¿Cuál de ustedes admitiría primero un error en una discusión?
  • Si tuviéramos que escribir una canción juntos, ¿de qué iría la primera estrofa?
  • ¿Quién miente más al responder "cuántas estrellas le pondrías a este restaurante"?

Cómo jugar para que no deje de tener gracia

No hay reglas, solo un truco: respondan rápido, antes de que les dé tiempo a montar la versión segura. La primera respuesta que se les viene a la cabeza casi siempre gana a la pensada. Segundo truco, repregunten. Un "¿y eso por qué?" convierte una pregunta suelta en una historia entera. Y no pierdan el tiempo juzgando las respuestas. Aquí nadie tiene razón; lo único que cuenta es quién hace reír al otro.

Pueden ir por turnos, sacar una pregunta al azar de la lista, o poner un cronómetro y ver cuántas aguantan antes de que a alguno le dé tanta risa que no pueda terminar. Sirve en el sofá, en el coche atascado en el tráfico y en la mesa cuando la charla con amigos empieza a apagarse.

Si prefieren que las preguntas lleguen solas y ustedes solo respondan, Privé lleva la idea más lejos. Contestan por separado las mismas preguntas y luego ven dónde se encuentran sus respuestas, y de paso descubren lo bien que se conocen. La primera ronda es gratis y dura unos minutos.

Si después del calentamiento les quedan ganas de algo más que bromas, también tenemos una lista más larga de preguntas para parejas, desde las ligeras hasta algunas que van más a fondo.