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Del blog

Cómo escuchar mejor a tu pareja para que de verdad se abra

Tu pareja se suelta cuando siente que lo que diga no la van a interrumpir, no se lo van a corregir y no se lo van a sacar después en una pelea. Escuchar no es aguantar callado hasta que te toque hablar. Aquí van seis cosas que cambian la conversación desde hoy mismo:
  • Escuchen, no ensayen la respuesta. Si ya tienen lista la frase que van a soltar, no están escuchando: están cargando la réplica.
  • No salten con su propia anécdota. Ese "uy, a mí me pasó algo parecido..." da vuelta la conversación y la pone sobre ustedes.
  • Nada de corregir ni juzgar. Si abrió la boca fue para mostrarles algo, no para que le marquen el error.
  • Pregunten antes de dar consejos. "¿Y eso cómo te hizo sentir?" abre la puerta; "deberías haber..." la cierra de un golpe.
  • Dejen respirar al silencio. Lo más sincero suele llegar después de una pausa, nunca en el primer segundo.
  • Devuelvan con sus palabras lo que oyeron. Un "o sea que sientes que...?" le prueba que de verdad llegó el mensaje.

Más abajo entro en lo difícil: por qué las ganas de arreglarlo todo matan la conversación, cómo escuchar cuando el tema les toca de cerca y qué errores hacen que la otra persona se cierre antes de terminar.

Por qué "arreglarlo" mata la conversación

Cuando tu pareja te cuenta un problema, casi todos saltamos al modo solución sin pensarlo. Apenas oyen que tuvo un día horrible en el trabajo, ya le están dictando qué decirle al jefe. Suena a que ayudan. En realidad consiguen lo contrario.

El que cuenta algo difícil casi nunca anda buscando la solución. Busca que alguien note que la está pasando mal. Y si en lugar de eso le sueltan una lista de pasos, lo que entiende es otra cosa: tus sentimientos son un trámite que hay que cerrar rápido, no algo que yo quiera acompañar contigo. La próxima vez contará menos. ¿Para qué abrirse, si lo único que vuelve es un plan de reparación?

Nada de esto vuelve malos a los consejos. Solo que tienen su momento, y no es el primero. Escuchen hasta el final, dejen que sienta que de verdad lo entienden, y recién ahí, si lo pide, ofrezcan una salida. La prueba es facilísima, una pregunta: "¿Quieres que te ayude a resolverlo o solo necesitas soltarlo?". Esa frase sola evita la mayoría de los choques.

Cómo escuchar cuando el tema les toca de cerca

Lo más difícil de escuchar llega cuando lo que dice tu pareja apunta hacia ti. Oyes que algo falta entre ustedes, o que algo le dolió, y el cuerpo monta la defensa solo. Sin darte cuenta ya estás explicando antes de que termine la frase.

Ahí lo único que importa es morderte el impulso de defenderte. Que alguien ponga en palabras cómo se siente no es una acusación que debas contestar en el acto. Déjalo terminar. Tu versión podrás darla después, cuando sienta que lo escuchaste de verdad hasta el punto final.

Cuando el tema viene cargado, ayudan tres cosas:

  • Quédense en lo que siente antes de discutir los hechos. "Veo que eso te dolió de verdad" pesa más que "pero no fue así".
  • No lo den vuelta hacia ustedes. Un "pues tú ayer..." no es respuesta, es contraataque.
  • Reconozcan lo que sí es cierto, aunque no compartan el resto. "Tienes razón, se me olvidó" desarma más que cualquier defensa.

Una conversación difícil en la que el otro se siente escuchado los acerca más que diez charlas vacías. Ahí se va construyendo algo: la certeza de que pueden decirse cosas duras sin que eso se pague después.

Errores que hacen que tu pareja se cierre

A veces el problema no es lo que haces, sino lo que dejas de hacer mientras crees que estás escuchando. Hay unos cuantos hábitos que cierran al otro más rápido que el desprecio de frente.

  • Escuchar a medias, con el móvil en la mano. Tu pareja nota que compite con una pantalla, y deja de poner ganas.
  • Terminarle las frases. Cuando le completas la idea, le estás diciendo que sabes mejor que ella lo que iba a decir.
  • Castigar la sinceridad con la reacción. Si alguien escucha una vez "ah, qué bien, gracias por avisar" con retintín, no habrá segunda vez.
  • Guardarlo de munición para después. Soltar "si tú mismo dijiste que..." en plena discusión convierte cada confidencia en una prueba en su contra.

Todos esos errores tiran del mismo hilo: hacen que hablar se sienta inseguro. Y tu pareja se abre justo en la medida en que siente que puede hacerlo sin riesgo.

Escuchar empieza por una buena pregunta

Quien mejor escucha no es el que más habla, sino el que pregunta bien. Una pregunta abierta, de esas que no se cierran con un "sí" o un "no", es una invitación a seguir. "¿Cómo te sientes con eso?" lleva a un lugar al que "¿todo bien?" no llega ni de casualidad.

Y hay una manera fácil de quitarles a los dos la presión de esa primera pregunta. En Privé responden por separado a las mismas preguntas, cada uno a su ritmo, sin leer por encima del hombro del otro y sin que nadie interrumpa. Solo después ven dónde se cruzaron sus respuestas: en las preguntas más atrevidas se revela únicamente el "sí" que comparten, y un "no" a solas queda guardado. Hay más de cien preguntas y la primera ronda es gratis. Es escuchar al otro sin el riesgo de que se metan antes de que termine.

Cómo practicarlo en el día a día

Escuchar mejor no se logra con un buen propósito de año nuevo. Se logra en conversaciones sueltas, cada vez que te pillas a punto de caer en el viejo reflejo y eliges hacer otra cosa.

La próxima vez que tu pareja arranque a contarte algo, prueba esto: no contestes de inmediato. Escucha hasta el final, deja pasar un segundo y haz una pregunta en lugar de lanzar tu opinión. Te va a sorprender cuánto más oyes cuando dejas de redactar la respuesta en la cabeza y empiezas a escuchar de verdad.

Y si lo que quieren es recuperar una conversación que hace mucho no tienen, pásense por de qué hablar en pareja. Las buenas preguntas y la buena escucha son las dos mitades de la misma charla.